La Justicia francesa investiga a Lucas Hernández, futbolista del PSG y campeón del mundo con Francia en 2018, y a su esposa Victoria Triay tras una denuncia por trata de personas y explotación laboral presentada por una familia colombiana que trabajó en su residencia entre septiembre de 2024 y noviembre de 2025.
El caso generó un fuerte impacto en el fútbol internacional. Según la denuncia, una familia compuesta por dos adultos y tres hijos habría sido empleada por la pareja sin contrato formal, con extensas jornadas laborales y sin acceso a derechos básicos.
De acuerdo con la presentación judicial, los denunciantes realizaban tareas de limpieza, cocina, vigilancia, conserjería y cuidado de niños. Las jornadas laborales, según la acusación, superaban las 80 horas semanales y se desarrollaban sin contrato, sin aportes sociales ni permisos legales de trabajo.
La abogada de la familia, Lola Dubois, sostuvo que los salarios se abonaban en efectivo y oscilaban entre 500 y 3.000 euros por semanas de hasta 84 horas. “Una familia entera se ve privada de sus derechos”, afirmó la letrada, quien calificó la situación como una conducta que “roza la esclavitud moderna”.
Según el testimonio recogido por Paris Match, el vínculo laboral comenzó cuando Triay contactó a la hija mayor de la familia mientras trabajaba como enfermera en Colombia. La mujer habría recibido la promesa de regularizar su situación migratoria en Francia en un plazo de seis meses. Luego, sus padres y dos hermanos se sumaron al trabajo en la residencia de Hernández.
La familia denunció que esas promesas nunca se cumplieron y que las condiciones laborales se volvieron cada vez más extenuantes. “Sin contrato de trabajo, no tienen derecho a prestaciones por desempleo ni a una cobertura adecuada de la seguridad social”, explicó Dubois, quien también afirmó que en febrero de 2025 los trabajadores firmaron acuerdos de confidencialidad y recibieron documentos de identidad presuntamente falsos.


