Un momento de tensión se vivió en las calles de San Francisco cuando el auto de Fórmula 1 que conducía Yuki Tsunoda se prendió fuego durante una exhibición organizada por Red Bull Racing. El episodio ocurrió ante cientos de espectadores y obligó a interrumpir la demostración.
El piloto japonés estaba al volante del Red Bull RB7, el modelo con el que Sebastian Vettel conquistó el campeonato mundial en 2011. Tras una detención en la zona de Marina Boulevard, comenzó a salir humo desde la parte trasera del vehículo y, en cuestión de segundos, las llamas se hicieron visibles.
Alertado por el público y los miembros del equipo, Tsunoda reaccionó con calma: se quitó los cinturones de seguridad y descendió sin lesiones, mientras el personal de asistencia controlaba el foco ígneo.
No es la primera vez que el japonés enfrenta una situación de este tipo en un evento promocional. En 2024, durante una exhibición urbana en Asia, también sufrió un incendio mecánico en plena demostración.


