La fuerte tensión que se vive en Medio Oriente no es algo a lo que el fútbol le pueda escapar. La Finalissima entre Argentina y España, que se iba a disputar en Qatar, fue suspendida, y las dudas de Irán de presentarse a disputar el Mundial 2026 hacen que la previa del certamen mundialista se complique cada vez más.
Ante este panorama, la FIFA busca desesperadamente una forma de no tener que alterar la estructura del torneo, en especial a pocos meses de que se lleve a cabo. Con el clima tenso ante el conflicto bélico con Estados Unidos e Israel, la última esperanza de Gianni Infantino está depositada en la propuesta que le hicieron para que no se bajen de la competencia.
Desde el ente máximo que regula el fútbol no quieren más sobresaltos, ya que saben que el hecho de que la guerra que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán pone en riesgo la organización del certamen. Nadie quiere tener que cambiar drásticamente de sede el Mundial 2026 ni tampoco perder a un participante con la fecha de inicio cada vez más cerca.
Si bien Irán mantuvo en duda su logística, finalmente los norteamericanos dieron el brazo a torcer tras las negociaciones con la FIFA. El gobierno estadounidense que no había asegurado las garantías de seguridad a la delegación asiática confirmó que las brindará y, fundamentalmente, facilitará el trámite de las visas tanto para jugadores como dirigentes y cuerpo técnico.
Esto le permitiría a Irán disputar sus partidos de fase de grupos como estaba previsto, a pesar del pedido de mudar los encuentros a México. Gianni Infantino mantuvo una comunicación fluida con la federación de fútbol iraní para ratificar que no habrá traslado al país vecino ni a otras sedes alternativas.


