La FIFA se prepara para modificar su reglamento disciplinario después de una de las mayores controversias del Mundial 2026. El organismo que preside Gianni Infantino llevará a su Consejo una propuesta para impedir que las sanciones automáticas de un partido por una expulsión queden suspendidas, una medida que busca cerrar la polémica abierta por el caso del delantero estadounidense Folarin Balogun.
La iniciativa apunta a introducir límites adicionales al artículo 27 del Código Disciplinario, que permite suspender determinadas decisiones del Comité Disciplinario. La modificación establecería que esa posibilidad no pueda utilizarse para dejar sin efecto temporalmente una sanción automática derivada de una tarjeta roja.
El objetivo oficial es garantizar mayor estabilidad y previsibilidad sobre la elegibilidad de los futbolistas y proteger la integridad de las competiciones. Sin embargo, la propuesta llega rodeada de cuestionamientos internos y externos, porque algunos dirigentes consideran que las reglas ya eran suficientemente claras y que el cambio responde a la necesidad de reparar el daño institucional provocado por la decisión de permitir que Balogun jugara.

