La nueva composición del Congreso nacional, que entrará en funciones el 10 de diciembre, representa un punto de inflexión para la relación entre el campo y la política. Según la Fundación Barbechando, el parlamento contará con 22 legisladores con vínculo directo con la actividad agropecuaria, un número que, si bien no marca una mayoría, garantiza presencia activa en los principales debates económicos y productivos.
El recambio combina la salida de nueve dirigentes rurales que concluyen su mandato con la llegada de diez nuevos legisladores con experiencia o raíces productivas. Para el agro, esta configuración abre la posibilidad de recuperar temas que llevan años sin tratamiento, en un escenario donde el Gobierno busca avanzar con reformas laborales, impositivas y presupuestarias.
Desde la Fundación Barbechando, su presidenta Ángeles Naveyra definió el nuevo equilibrio político como “un Congreso de tercios”, donde ninguna fuerza tendrá quórum propio. La dirigente explicó en diálogo con la prensa que “la alianza La Libertad Avanza–PRO se convirtió en la primera fuerza al alcanzar 107 bancas en Diputados y 25 en el Senado, lo que le permite sostener vetos presidenciales y ampliar su margen de negociación con los bloques provinciales y radicales”.


