Si bien el Gobierno apunta a que las inversiones en energía y minería, junto al desempeño del agro, se mantengan como los motores de la economía, también apuesta a que una nueva expansión del crédito genere el esperado efecto derrame sobre la economía rea y el consumo. El problema, sin embargo, es que el alto nivel de morosidad, el aumento del desempleo y la informalidad, junto con la falta de una recuperación salarial sostenida atentan contra ese objetivo.
El equipo económico espera a repetir el boom de créditos al consumo que se experimentó entre finales de 2024 y 2025 — y que se frenó tras el fallido desarme de las LEFIs y la volatilidad preelectoral —, aunque existe un factor que le juega en contra y que no existía entonces: los altos niveles de impago, que se ubican en niveles récord.
Ya hace unos días la consultora 1816 estimó que la mora de las familias alcanzó el 12,7% del sistema financiero en mayo, con 5,8 millones de argentinos en situación de morosidad. De manera similar, el director de Analytica, Claudio Caprarulo, llegó a una estimación similar, ante la consulta de Ámbito: el 27% de los 19,8 millones argentinos que tienen crédito se encuentra en esa situación, por un total de 5,3 millones de personas.
De todas maneras, comentó que en mayo "si bien la morosidad de la cartera de crédito a las familias aumentó, no así la cantidad de personas morosas". Además, mencionó que "la tasa de aumento de la morosidad de la cartera también viene disminuyendo los últimos meses".

