El Niño cómo impactará en la economía

El Niño cómo impactará en la economía

El fenómeno de El Niño vuelve a instalarse como una variable central para la economía argentina. Las proyecciones climáticas anticipan un episodio de fuerte intensidad, con mayor probabilidad de lluvias por encima de los registros normales en el centro y el este del país, una situación que podría tener efectos contrapuestos sobre la producción agropecuaria, las exportaciones y la infraestructura.
El Niño es la fase cálida del fenómeno conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS), que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental registran temperaturas superiores a las habituales durante un período prolongado. Esa alteración modifica la circulación atmosférica y cambia los patrones de precipitaciones y temperatura en distintas regiones del planeta.
En el caso argentino, el sudeste del continente se encuentra entre las zonas más sensibles. Los pronósticos apuntan a condiciones más húmedas de lo normal y a una mayor probabilidad de lluvias intensas e inundaciones en el centro y el este del territorio, especialmente durante el verano.
Para el sector agropecuario, El Niño puede representar una oportunidad después de varias campañas condicionadas por la falta de humedad. Las lluvias permiten recuperar las reservas de agua en los suelos y mejorar las perspectivas para cultivos como soja, maíz y trigo, que concentran una parte significativa de las exportaciones argentinas.
Una campaña con buenos rindes podría fortalecer el ingreso de divisas, elevar la recaudación asociada al comercio exterior y aportar mayores dólares al mercado cambiario. En una economía que todavía depende de la liquidación agroexportadora para acumular reservas, el clima vuelve a aparecer como una variable determinante.