Un eventual cambio de signo político en la Casa Blanca podría reducir la cercanía entre la Argentina y Estados Unidos y desplazar al país del lugar de prioridad geopolítica que ocupa actualmente. Así lo planteó AmCham en un informe sobre el impacto de las elecciones legislativas estadounidenses en la agenda económica bilateral, en el que llamó a institucionalizar la relación para que no dependa de los ciclos políticos de ambos países.
El documento distingue entre las consecuencias inmediatas del triunfo demócrata en el Congreso y un posible recambio futuro en la Presidencia estadounidense. Mientras Donald Trump conservará la conducción de la política exterior y comercial, la nueva mayoría opositora tendrá más herramientas para controlar acuerdos, revisar programas de asistencia y condicionar iniciativas que requieran financiamiento o aprobación legislativa.
Sobre el escenario de un cambio en la Casa Blanca, la entidad señaló que podría llevar el vínculo “de un trato bilateral de prioridad geopolítica a una relación institucional de menor preferencia”. Sin embargo, consideró que el interés estadounidense por asegurar el suministro de litio y cobre frente a competidores globales tiende a mantenerse como una política de Estado.

