Los datos de la recaudación tributaria de los primeros 10 meses del año y el flojo desempeño de la actividad económica anticipan que, para el 2027, el Gobierno no va a estar en condiciones de encarar cambios significativos en los impuestos. Es decir, el margen para reducir presión tributaria por reducción de alícuotas va a quedar muy estrecho.
Eso impacta en el programa del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En teoría, de aquí hasta que concluya el año, Luis Caputo debería presentar una reforma tributaria al Congreso para iniciar su debate en 2027.
Como se trata de un año electoral en el que es muy difícil lograr que el Congreso sea operativo, lo mas probable es que el proyecto se vaya postergando para un próximo período presidencial.
Al respecto, la consultora Qualy advierte, en un análisis de la recaudación de octubre, que, a pesar de este repunte registrado en el mes en el que la recaudación tuvo una leve suba de 0,1% respecto de igual mes de año pasado, "al limpiar la serie y observar el balance acumulado de los primeros diez meses de 2026, los ingresos totales arrojan un saldo que se ubica un 3,1% por debajo de los niveles registrados durante el mismo período de 2025 en términos reales".
"Esta fragilidad se agudiza al ampliar el horizonte de análisis, marcando una contracción acumulada del 10% frente al mismo lapso de 2023", dice la consultora.
En ese sentido, el reporte sostiene que "la dinámica general expone que la recomposición de los recursos sigue atada a factores excepcionales vinculados a vencimientos y bases de comparación estadísticas, sin lograr aún consolidar una reversión genuina de la tendencia decreciente de mediano plazo".

