Si bien estaba previsto que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajara a Brasil a finales de esta semana para firmar el acuerdo comercial con el Mercosur, las negociaciones podrían volver a trabarse por la gran presión que están ejerciendo algunos legisladores europeos, sobre todo de Italia y Francia, para que el entendimiento no avance. El reclamo central de estos sectores es por controles más estrictos sobre las importaciones de productos agrícolas.
Sin embargo, Bruselas intenta convencer a los escépticos para que firmen el mayor acuerdo comercial de la historia de la UE. Por el momento, sigue latente el riesgo de que el acuerdo sea bloqueado por una minoría suficientemente grande de miembros de la UE. Francia e Italia apuntan a retrasar la votación, mientras que Polonia directamente rechaza al acuerdo.


