El Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de urgencia para analizar la situación en Irán, en un contexto marcado por la represión de protestas antigubernamentales y la creciente tensión con Estados Unidos.
La sesión, solicitada por Washington y realizada en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, se desarrolló mientras organismos internacionales y gobiernos expresaban preocupación por el uso de la fuerza contra manifestantes y el deterioro de la situación interna iraní.
Antes del encuentro, desde la Secretaría General de la ONU se había señalado que el organismo observa con “suma preocupación” las imágenes de represión y muertes durante las manifestaciones. El vocero del secretario general, Stéphane Dujarric, afirmó que la prioridad es que las personas puedan protestar de manera pacífica y en condiciones de seguridad, tal como lo reconoce el derecho internacional.
Durante el debate en el Consejo, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, endureció el tono y sostuvo que “todas las opciones están sobre la mesa” para frenar lo que calificó como una masacre contra la población civil. En ese marco, aseguró que el presidente Donald Trump no descarta ninguna alternativa frente a la represión.
El diplomático estadounidense afirmó que, aunque Teherán declara estar dispuesto al diálogo, sus acciones demuestran lo contrario, y acusó al régimen iraní de gobernar mediante la violencia, la intimidación y la represión, además de haber desestabilizado Medio Oriente durante décadas. También llamó a la comunidad internacional a respaldar al pueblo iraní.


