Durante siglos, miles de turistas se acercaron a la Fontana di Trevi, en Roma, para lanzar una moneda, pedir un deseo y llevarse una foto junto a uno de los símbolos más icónicos de la ciudad. Sin embargo, ese ritual acaba de cambiar: se implementó un nuevo sistema de entradas, que convierte al monumento en el último atractivo turístico en cobrar acceso para recaudar fondos y reducir la masificación turística.
Las personas que quieran acceder a la zona y fotografiarse junto al monumento deberán pagar una tarifa de dos euros, equivalente a u$s 1,68. La medida generó reacciones divididas entre quienes la consideran necesaria y quienes la ven como un cobro excesivo por un espacio que fue históricamente público, según informaron medios internacionales.
La nueva tarifa se aplica en franjas horarias específicas: entre las 11.30 y las 22 de lunes a viernes, y desde las 9 hasta las 22 los fines de semana. Sin embargo, el cobro no aplica para todos. Están exentos los residentes de Roma y su área metropolitana, las personas con discapacidad y su acompañante, los niños menores de seis años y los guías turísticos habilitados. Además, el acceso seguirá siendo gratuito desde la piazza y durante la noche, fuera del horario de cobro.


