El gobierno de Polonia resolvió impedir el ingreso de autos fabricados en China a instalaciones militares, en una decisión vinculada a la protección de datos estratégicos y la seguridad nacional. La medida fue confirmada por el ejército polaco, que explicó que la restricción responde a la posibilidad de que sensores y sistemas electrónicos integrados en estos automóviles puedan recopilar información sensible.
Según el comunicado oficial difundido en Varsovia, las autoridades consideran que los sistemas de cámaras, radares y conectividad presentes en muchos modelos actuales representan un potencial riesgo en entornos donde se maneja información clasificada. Por ese motivo, se determinó bloquear el acceso de estos vehículos a bases y áreas bajo control militar.
No obstante, el ejército aclaró que podrán autorizarse excepciones si se desactivan determinadas funciones tecnológicas y se implementan protocolos adicionales de seguridad establecidos por cada instalación. Es decir, el veto no es absoluto, pero exige condiciones estrictas para minimizar cualquier vulnerabilidad.
Como parte del mismo paquete de medidas, también se prohibió conectar teléfonos corporativos a los sistemas de infoentretenimiento de vehículos de origen chino, con el objetivo de evitar posibles filtraciones o transferencias de datos.


