La Unión Eléctrica de Cuba reportó la desconexión completa del sistema nacional, el segundo apagón de la semana y el tercero del mes. El colapso se originó en una falla técnica en la central de Nuevitas, en la provincia de Camagüey, que arrastró a toda la infraestructura de la isla.
El restablecimiento del suministro es inusualmente lento por la paralización de los motores de generación distribuida. El gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel confirmó que estos equipos carecen de reservas de diésel y fueloil desde enero, lo que agrava aún más la situación.
A la escasez de recursos energéticos se suma el deterioro de la infraestructura, construida en su mayoría durante las décadas del '60 y '70. Antes de esta falla masiva, diez de las 16 unidades termoeléctricas del país ya estaban fuera de servicio por roturas o mantenimiento preventivo.


