Robots capaces de boxear, bailar, jugar al ping pong, clasificar paquetes, ensamblar teléfonos y hasta intentar doblar una camisa copan esta semana Pekín durante la Conferencia Mundial de Robótica 2026. El evento refleja el acelerado avance de China en una industria que considera estratégica y que ahora enfrenta su principal desafío: pasar de las demostraciones llamativas a robots capaces de realizar trabajos útiles, confiables y rentables.
Más de 300 empresas, principalmente chinas, participan del encuentro de cinco días, en el que se exhiben entre 2.000 y 3.000 productos y componentes, además de más de 150 novedades. La conferencia se desarrolla en medio de la fuerte apuesta de Pekín por convertir a la robótica en un nuevo motor de crecimiento industrial y otro de los principales campos de su competencia tecnológica con Estados Unidos.

