El Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil quedó en alerta tras el avance de los sectores conservadores en las elecciones legislativas y comenzó a evaluar estrategias para evitar procesos de impeachment contra sus ministros desde 2027. La preocupación creció porque el nuevo Senado tendrá al menos 49 legisladores favorables a destituir magistrados, apenas cinco menos de los 54 necesarios.
Dentro del máximo tribunal, dos jueces consideran necesario abrir canales de diálogo con los sectores más “moderados” del Partido Liberal (PL), que no necesariamente adhieren a las posiciones más duras de la fuerza de Flávio Bolsonaro. El objetivo será contener posibles ofensivas una vez que asuma el nuevo Congreso.

