En la larga lista de temas en los que Francia y Alemania suelen tener diferencias, la política económica y el comercio ocupan un lugar central. Pero ambos países enviaron una llamativa carta a la Comisión Europea con propuestas de amplio alcance para enfrentar el avance exportador de China, aunque sin mencionar explícitamente al país. El documento ayudará a moldear las negociaciones de última hora entre el comisario de Comercio de la Unión Europea y sus pares chinos. La semana próxima, una cumbre de líderes europeos decidirá si sigue el liderazgo franco-alemán. Ahora que Alemania endureció su postura frente a China, la UE podría avanzar hacia un giro claramente más proteccionista.
Europa tiene una larga lista de reclamos. Las empresas chinas amenazan a la industria europea con productos superiores y precios más bajos. Según los europeos, eso responde en parte a subsidios injustos y a una moneda subvaluada. China tampoco está dispuesta a compartir su tecnología cuando invierte en Europa. A eso se suma el uso estratégico de su control sobre insumos críticos, como las tierras raras, necesarias entre otros sectores para empresas vinculadas a la defensa. El apoyo de China a la guerra de Rusia en Ucrania también genera malestar entre los europeos.

