Con la organización del Ministerio de Educación y Cultura, de la Agencia de la Juventud y el Programa de Orientación Escolar se convocó a estudiantes secundarios para escuchar de su voz las vivencias de los adolescentes en los contextos educativos tras la secuencia de mensajes de intimidación que se registraron en escuelas y colegios.
Los referentes estudiantiles compartieron sus perspectivas sobre el clima institucional, coincidiendo en la necesidad de desnaturalizar estas acciones que, aunque muchas veces se presentan como bromas o retos virales, terminan afectando gravemente el normal desarrollo de la vida escolar, generando nervios, inseguridad y malestar en un lugar que la mayoría de estudiantes percibe como sitio de contención. Uno de los participantes expresó: “Me encanta ir al colegio, me da felicidad, no quisiera que esto termine haciendo que no podamos sentirnos igual”.
Los jóvenes coincidieron también en la búsqueda de “llamar la atención” como factor común entre sus compañeros, que se acentúa aún más ante el estrés social y la falta de tiempo por parte de los adultos. Al respecto, una de las participantes señaló que “hay gente de verdad pasándola mal y va al colegio a desahogarse con esas actitudes”. Además, fue recurrente la reflexión sobre el contexto actual, señalando que estas conductas no son hechos aislados, sino el reflejo de una sociedad y un mundo que se perciben cada vez más violentos. Los estudiantes advirtieron que la hostilidad presente en las redes sociales y en el entorno cotidiano se traslada a las aulas, demandando herramientas para procesar esa realidad y evitar que la agresividad se convierta en la norma de convivencia.
Estudiantes secundarios dialogan ante las situaciones de amenazas en instituciones educativas
Tras el intercambio de ideas y puntos de vista, y las actividades prácticas que fomentan la expresión, se realizó un balance final donde los adolescentes destacaron el encuentro positivamente, y pidieron por más espacios de escucha y abordar fuertemente la salud mental para que la escuela vuelva a ser un lugar seguro.
Acudieron más de 30 referentes de diferentes centros estudiantiles tanto de capital como de departamentos cercanos, quienes encontraron un espacio para la reflexión y para alzar su voz sobre el momento que vive la juventud. Destacaron a la escuela como su segunda casa y la necesidad de cuidarse entre todos.

