La audiencia de control de la acusación y ofrecimiento de prueba por la muerte de Lautaro Ramasco que se celebró durante la jornada, era la última instancia en la que la familia de la víctima podía intentar torcer el rumbo de la causa antes del juicio. No lo logró. El juez Federico Diez rechazó la oposición de la defensa que pidió el sobreseimiento del trapito Quispe Cejas, o en su defecto el cambio de calificación además de la prisión domiciliaria. También declaró inadmisible la oposición de la querella respecto a sanear la investigación por los defectos que la familia Ramasco denuncia públicamente.
La querella a cargo de la abogada Sandra Domene aseguró que recusará al juez Federico Diez por “parcial”.
Lautaro Ramasco murió en diciembre de 2024, días después de ser herido en la cabeza mientras conducía por avenida Monseñor Tavella. El fiscal penal 1 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Santiago López Soto,sostiene como hipótesis oficial que Quispe Cejas, un hombre en situación de calle, arrojó una piedra o un trozo de pavimento durante una discusión con otro limpiavidrios, Cardozo. La familia, mediante su abogada Sandra Domene, cuestionan esa hipótesis y señalan a una persona que aseguran que nunca fue citada a declarar: Gustavo Vaccarela, a quien acusan de haber hostigado y amenazado a Lautaro durante meses por tener una relación sentimental con su ex esposa. “Mi hijo murió un año antes, por el hostigamiento”, aseguró el padre de Lautaro ante el juez.
Vaccarela no está imputado en esta causa. Aunque la familia advirtió que nunca se lo investigó y que realizaron denuncias en estrecha relación con la muerte que fueron “cajoneadas”. Consultado por ello el fiscal le aseguró al juez que “no tenía conocimiento respecto a las mismas” porque se tramitaban en otras fiscalías penales.

