El municipio de Molinos presentó oficialmente la 41º edición del Festival Nacional del Poncho, Doma y Folklore, uno de los encuentros culturales más representativos de los Valles Calchaquíes, que se desarrollará los días 30 y 31 de enero en el Escenario Juan Carlos Dávalos, ubicado en la cancha municipal.
El acto estuvo encabezado por el vicegobernador Antonio Marocco; el intendente de Molinos, Walter Chocobar; la subsecretaría de Promoción y Marketing Turístico, Laura Alcorta, y la directora de Articulación con Destinos Turísticos del Ministerio de Turismo y Deportes, Rosa Lizarraga. El festival cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Turismo y Deportes y de la Secretaría de Cultura, a través del Programa Provincial de Difusión y Promoción de Fiestas Populares, una iniciativa impulsada por el Gobierno de Salta que busca poner en valor las celebraciones populares que fortalecen la identidad cultural y el turismo en los municipios.
En este marco, Laura Alcorta destacó la relevancia de este tipo de eventos para el desarrollo turístico local y señaló que “el Festival del Poncho, Doma y Folklore es una expresión auténtica de la identidad de Molinos y de los Valles Calchaquíes, que genera movimiento turístico y permite que más personas conozcan la cultura, las tradiciones y los paisajes del interior de la provincia”.
Por su parte, el intendente Walter Chocobar subrayó el valor cultural del encuentro y afirmó que “este festival es una de las celebraciones más importantes para nuestro pueblo, porque refleja nuestras raíces y el trabajo de la comunidad. Cada edición es una oportunidad para recibir a los visitantes y mostrar todo lo que Molinos tiene para ofrecer”.
Con una trayectoria de más de cuatro décadas, el Festival Nacional del Poncho, Doma y Folklore se consolidó como uno de los eventos más importantes de la región. La propuesta combina música folklórica de primer nivel, doma nocturna y expresiones culturales propias de la zona, promoviendo el encuentro, el turismo y el fortalecimiento de la cultura local. El nombre del festival rinde homenaje al poncho como símbolo identitario, reflejo de una tradición textil profundamente arraigada, que conecta historias, identidades y saberes ancestrales.


