Mientras la Legislatura porteña avanza en el debate del Presupuesto y las leyes fiscales que se implementarán en 2026, en paralelo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prepara un plan de reforma del Estado con el cual el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, busca contraponer el "bisturí" de la gestión PRO con la motosierra nacional de La Libertad Avanza. Retiros voluntarios, cambios en el organigrama de Ministerios y simplificación, los focos.
La ley de Leyes que por estas horas está en debate en la Comisión de Presupuesto, Hacienda, Administración Financiera y Política Tributaria del parlamento porteño está basada en cinco ejes centrales. Uno de ellos, tal como enfatizó el ministro de Hacienda, Gustavo Arengo, en su presentación, es la transformación de la estructura estatal del GCBA mediante la profundización de un esquema que, según destacó, apunta a mejorar la eficiencia a través de la simplificación de la administración.
La reforma contempla desde la eliminación de trámites, la digitalización de procesos y la unificación de gestiones, hasta la revisión del funcionamiento interno, donde uno de los puntos de análisis se enfoca en el motor de la administración: los trabajadores porteños.
El propio proyecto de Presupuesto señala que hasta el momento se automatizaron procesos, reordenaron estructuras y se trabajó en la profesionalización del empleo público. Pero también aclara: "Redujimos la dotación, revisamos programas y fondos poco eficientes, y mejoramos la planificación del personal para tener un aparato más ágil y ordenado".


