El impulso del triunfo electoral continúa teniendo consecuencias en la influencia parlamentaria de La Libertad Avanza y volvió a incorporar a legisladores que imitaban su posición pero conservaban autonomía. Mientras el jefe de Gabinete y el ministro del Interior parecen flexibilizar la billetera nacional a los pedidos provinciales para garantizarse un centenar de votos, el peronismo busca reducir la tensión interna para no perder el estatus de primera minoría en la Cámara de Diputados.
La última noticia dentro del bloque oficialista es la adición de tres radicales libertarios. El cordobés Luis Picat, el tucumano Mariano Campero y el correntino Federico Tournier se suman a los seis miembros del PRO bullrichista (Ajmechet, Arabia, Avico, Giudici, Rodríguez Machado y Vásquez) que se tiñeron de violeta en el primer mes después de la elección. Si el 26 de octubre la bancada de La Libertad Avanza contaba 83 diputados para el 10 de diciembre, ahora computa 92. Hasta el momento, las reuniones conjuntas fluyeron y ya se perfilan quiénes presidirán comisiones y quienes serán obligados a un período de silencio para reducir el margen de error.
En el peronismo, las reuniones previas al recambio también son intensas. Incluso la reunión del Consejo del Partido Justicialista, donde se habló de “unidad de concepción y de acción”, tuvo como principal prioridad evitar nuevas fugas: ya dieron un paso al costado dos puntanos alineados con Alberto Rodríguez Saá (Fernández y Alí) y no se incorporarán los tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo. Desde Catamarca desestimaron que esté confirmado el desprendimiento de los cuatro diputados oficialistas, pero reconocieron que existieron conversaciones para dar un paso al costado. Hubo un cambio: antes de las elecciones, negaban rotundamente esa situación.


