Denuncian contaminación en la Antártida

Denuncian contaminación en la Antártida

El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR) a cargo del contralmirante Maximiliano Mangiaterra encargado de la logística y el funcionamiento permanente de las bases, bajo la órbita del Estado Mayor Conjunto recibió una grave denuncia de contaminación ambiental ocurrida en la base antártica conjunta Petrel.
Esta base en plena recuperación con el desarrollo de sus pistas de aterrizaje será el nodo estratégico de movilización de personal y cargas con medios navales y aéreos y conectividad hacia el interior profundo de la Antártida.
El segundo jefe de la base Petrel redactó el memorando ME-20226-03490366-APN-COCOANTAR#EMCO fechado el 10 de enero e informó a sus superiores del Estado Mayor Conjunto: “irregularidades acaecidas, durante el transcurso de la Campaña Antártica 2025 en la Base Antártica Conjunta Petrel; originadas por las conductas ejercidas por el jefe de Base, capitán de fragata de Infantería de Marina (CFIM) Cristian Gabriel De Gregori”, lo acusa de “incumplimiento reiterado a la normativa ambiental vigente y maltrato sistemático al personal de la dotación a su cargo”.
El punto de mayor gravedad ambiental se atribuye a “reiteradas órdenes directas verbales emitidas por el capitán De Gregori de: “Eliminación de remanentes de combustible (JP1-combustible para aeronaves, nafta super, GOA) y/o aceites (lubricantes, aceites 15w40 originados como residuo del recambio efectuado en generadores y automotores); todo ello se efectuó mediante vertido y/o quema en una batea metálica; causando un riesgo crítico de contaminación del suelo, la fauna local y la biodiversidad antártica” (conforme se acredita con las fotografías adjuntas al presente como archivo embebido), dice el informe.
También, “Disposición final mediante incineración no controlada de residuos que incluyeron: víveres vencidos (latas de conservas, cajas, bolsas plásticas conteniendo alimentos a granel), goma, materiales de construcción y residuos plásticos varios”.
Aquella Recomendación sumó mayores exigencias; la prohibición de quema a cielo abierto; plasmadas en el Anexo III del Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, conocido como Protocolo de Madrid; firmado en 1991 y rige desde 1998.
Es cierto que antes de que existieran instrumentos como la Recomendación XV-3 (1989) del Comité Científico para la Investigación Antártica, la gestión de residuos en las instalaciones antárticas solía llevarse a cabo mediante la quema al aire libre y la eliminación de residuos en vertederos.