El Senado aprobó el pliego de Lucila Crexell como embajadora en Canadá con 45 votos afirmativos y 26 negativos, en una sesión marcada por acusaciones de soborno ligadas a su voto en la Ley Bases y por el fuerte rechazo político surgido desde Neuquén.
Los votos negativos llegaron desde el interbloque Popular y de la neuquina Julieta Corroza, alineada con la postura del gobernador Rolando Figueroa, mientras que hubo una única ausencia: la del senador Pablo Cervi.
El debate giró alrededor de la sospecha de que la exsenadora habría negociado su apoyo a la Ley Bases a cambio del cargo diplomático.
Con la aprobación consumada, el nombramiento quedó rodeado por una doble controversia: las sospechas de corrupción por la Ley Bases y el abierto rechazo político desde Neuquén, incluso por parte del propio gobernador.


