Las tensiones que complican el armado 2027

Las tensiones que complican el armado 2027

“¿Qué pasa si mañana Milei dice: ‘No vamos a competir en ninguna provincia’? ¿Quién se va a quejar?”, un dirigente de La Libertad Avanza ponía sobre la mesa una de las tensiones que atraviesan al oficialismo por estos días, y que es, de algún modo, un revival de 2025, aunque con otros condimentos.
La reforma política, con la suspensión de las PASO como aspecto central, es acaso la cuestión más relevante que queda por delante en el año político. Y el tablero incluye no solo la fantasía de un peronismo dividido, sino también una negociación con los gobernadores, que mayoritariamente adelantarán sus comicios para desenganchar la suerte del pago chico de la contienda nacional. También a los libertarios territoriales, que miran con atención cómo sus aspiraciones pueden hacerse polvo si la negociación por arriba incluye deponer las banderas en las provincias.
La pregunta inicial deja al descubierto la pulseada entre los defensores de la tesis de jugar a fondo en todos los distritos, aun a riesgo de herir a los mandatarios aliados, y quienes prefieren ceder terreno por una causa mayor: acompañamiento en el Congreso y en la aventura reeleccionista de Milei. El dirigente libertario, que mira una posible candidatura en su provincia, sabe que entre las filas violetas no abundan cuadros ilustres y que los soldados propios con chances reales de acceder a una gobernación son contados. “Sobran los dedos de una mano”, dice.
Da un ejemplo: entre los dispuestos a dar pelea aparece Bartolomé Abdala, presidente provisional del Senado, que tiene aspiraciones en San Luis. Sin embargo, en el propio oficialismo relativizan sus posibilidades. Recuerdan que, así como en 2023 Abdala se alejó del PRO porque no había sido elegido para competir por la gobernación, ahora podría encontrarse con un escenario similar. La diferencia es que Milei ya habría cerrado un entendimiento con Claudio Poggi, el actual mandatario provincial.
Esos deseos chocan las palabras de Martín Menem, quien días atrás en un acto con militantes en la localidad de Tigre, aseguró que LLA competirá en todos lados. Las palabras tuvieron rebote interno. Y es que en Casa Rosada advertían allí una de las inconsistencias del discurso oficial: mientras Diego Santilli congrega a los gobernadores con una canción, en otros foros se toca otra. Todos tienen sus reparos o atenuantes. Respecto a los dichos de Menem, su sector les bajó el tono y pidió ponerlos en contexto: el de un mitín con militantes. “¿Qué les va a decir a concejales, gerentes de ANSES, militantes de barrio? ¿Que se olviden de todo porque los van a correr? Era un acto cerrado, y dio una arenga lógica, no entendemos por qué tomó esa relevancia”.
Las críticas puertas adentro también apuntan a los profetas de las alianzas. “Está muy bien que Santilli se junte con los gobernadores para negociar los votos en el Senado. Se juntó hoy con Orrego (gobernador de San Juan), pero se podría haber juntado con mi tía Marta. Los dos son buenas personas y ninguno de los dos tiene senadores”, espetaban el jueves quienes miran con recelo los acuerdos con los jefes provinciales. En especial porque intuyen un escenario de balotaje en 2027, donde, por deporte, los gobernadores tenderán a la traición. “Una vez cerrada la discusión en octubre por diputados y senadores, en noviembre no van a mover un dedo. Pero es lo normal: lo mismo le hicieron los intendentes peronistas a Kicillof el año pasado”, señalaban.