Estados Unidos expresó su preocupación por el impacto que podría tener sobre sus empresas el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, impulsado por el Gobierno argentino. El planteo fue reconocido por Christopher Landau, número dos del Departamento de Estado, durante una conferencia de prensa junto al canciller Pablo Quirno, quien defendió la iniciativa vinculada con las operaciones petroleras en Malvinas.
“Nosotros estamos obviamente viendo los intereses de nuestras empresas. Es natural que cualquier país se preocupe por eso, pero quiero destacar que nosotros respetamos el proceso legislativo de la gran nación argentina”, afirmó Landau durante la conferencia de prensa conjunta con Quirno en el Palacio San Martín.
La declaración se conoció después de la reunión que Quirno mantuvo en el Palacio San Martín con el funcionario estadounidense y Juan Pablo Segura, responsable de Asuntos del Hemisferio Occidental. Además de las diferencias sobre el proyecto, la agenda incluyó cooperación en seguridad, financiamiento e inversiones.
El punto sensible para Washington es el alcance de las sanciones previstas para las compañías vinculadas con la explotación de hidrocarburos en las islas. Bajo ese marco, la preocupación comprende las posibles consecuencias para empresas estadounidenses asociadas con esas firmas en otros negocios.

